¿Por qué utilizar seres fantásticos como personajes de una historia? ¿Qué tienen los duendes de especial que a todos nos resultan tan amigables?

En el cuento de “El viaje de Bermellón: fue, volvió y lo que descubrió”, que comienza el crowdfunding en pocos días, aparece este duendecito del bosque llamado Belloto. Como me encantan los duendes, además en un cuento con un ambiente nórdico con guerreros y hechiceras, no podía faltar.

Los duendes son como personitas pequeñas, pero con orejas puntiagudas. Su nombre de “duende” proviene de “dueño de casa”, pues se pensaba que eran seres que se introducían en los hogares y los hechizaban. Suelen ser seres muy escurridizos, cuidadores del bosque y de la naturaleza. Su personalidad, en general, suele ser muy bromista, resultona y con algo de picardía, además que suelen ser los responsables de que haya algún que otro destrozo en casa.

El considerado rey de los duendes, Lord Oberon, aparece por primera vez en Macbeth y otras historias de William Shakespeare o en Fausto de Goethe. Después sí que se ha hecho alusión en otros libros como el Señor de los Anillos o el Hobbit de Tolkien o El zapatero y los duendes de los Hermanos Grimm. Tolkien ya rehizo bastante el término de duende, ya que los orcos eran parecidos a ellos, con altura de humano o todavía más grandes y además eran seres fantásticos malvados, al contrario de lo que se solía pensar. En los cuentos tradicionales se solía pensar que los duendes eran buenos y combatían contra los seres malvados, pero como os explicaba, no siempre es así. También en Harry Potter aparecen como seres no muy simpáticos como gestores de la banca, los Gringotts.

Espero que Belloto, el duende que acompañará a Bermellón, el protagonista de la historia, os caiga bien, pues es un ser resultón y entrañable. En la foto está abrazado a su hermana Hojarasca.

¡Un abrazo!

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